Yoga y cáncer de mama

Es conocido que el paso por una experiencia de cáncer  hace valorar más la vida, apreciar más cualquier manifestación de afecto de los que sabes que están a tu lado,  por pequeña que sea,  también aprendes o por lo menos lo intentas, a aceptar  a los demás con sus vicios y virtudes , a ver como realmente son y lo más difícil, a entender que no siempre te van a satisfacer, que no son y actúan como tu necesitarías que lo hicieran, sino como son ellos, dejas que las cosas sean como son, que ocurran por si mismas, que quieras o no, ya ocurrirán. Ves  que tu poder y capacidad de control es realmente muy limitado.

En estos casos, solo queda una opción: la aceptación profunda de lo que está sucediendo y entregarse de pleno con confianza para contrarestar los gigantescos miedos que aparecen.

Una buena forma de ayudarse es a través de la meditación y el yoga, que si bien es una práctica aconsejable en cualquier momento de la vida de una persona, cobra un especial significado en procesos de cáncer de mama como terapia complementaria porque:

  • Reduce la fatiga, devolviendo  la vitalidad que el propio proceso en si, la cirugía y los tratamientos aplicados han reducido.
  • A nivel fisiológico incide también sobre el sistema inmunitario, fortaleciéndolo,  aspecto crucial para complementar los tratamientos de lucha contra la enfermedad.
  • Reduce la inflamación que se da en estos procesos.
  • Estimula el movimiento de la linfa, de gran ayuda cuando además de la extirpación del tumor se han  extraído también  ganglios linfáticos (incidiendo de nuevo sobre el sistema inmunitario, que se ve afectado por la pérdida de ganglios que drenan la linfa), evitando el linfedema.
  • A nivel emocional, juega un gran papel colaborando en el entendimiento y una mayor aceptación de todo el proceso, normalizándolo , dejando de ver la enfermedad como algo oscuro sin salida sino como un proceso al que hay que enfrentarse con la mejor predisposición posible, porque esto colaborará de forma indudable en una mejor recuperación.
  • Reduce la ansiedad, estados depresivos y angustia por las decisiones difíciles que hay que tomar y por los tratamientos recibidos.
  • Ayuda a la relajación y a conciliar y mejorar el sueño, al trabajar sobre el sistema parasimpático.

Según estudios científicos el ejercicio moderado reduce la mortalidad en pacientes de cáncer de mama en un 34% y reduce la recidiva en un 27%.

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